El concepto de ambigüedad entre lo real y lo imaginado que Galdos utiliza en La novela en la tranvía es uno que encuentro que varios autores utilizan, la única diferencia es que al final del texto de Galdos está claro que lo que pensaba el protagonista era fantasía; todos mis autores favoritos mantienen la ambigüedad hasta final y nunca distinguen la realidad de la fantasía.
Por ejemplo, está “The Book of Lost Things” de John Connolly que cuenta como un niño que le encanta leer se encuentra atrapado en el mundo de cuentos de hadas que el tan ávidamente admira. Al final de la novela no se sabe de seguro si todo lo que se contó realmente pasó, lo que importa es que el niño cree que la aventura, que tanto le ayudó a crecer, fue real.
La novela en la tranvía no tiene un final tan color de rosa, pero lo que sí tiene en común con “The Book of Lost Things” es el misterio que mantiene al lector interesado. Me gustó que Galdos haya revelado la locura del protagonista, para mí fue algo único y diferente que también añadió un elemento de comedia (cada vez que el asumía que alguien era cómplice de Mudarra no podía aguatar la risa).
Por ejemplo, está “The Book of Lost Things” de John Connolly que cuenta como un niño que le encanta leer se encuentra atrapado en el mundo de cuentos de hadas que el tan ávidamente admira. Al final de la novela no se sabe de seguro si todo lo que se contó realmente pasó, lo que importa es que el niño cree que la aventura, que tanto le ayudó a crecer, fue real.
La novela en la tranvía no tiene un final tan color de rosa, pero lo que sí tiene en común con “The Book of Lost Things” es el misterio que mantiene al lector interesado. Me gustó que Galdos haya revelado la locura del protagonista, para mí fue algo único y diferente que también añadió un elemento de comedia (cada vez que el asumía que alguien era cómplice de Mudarra no podía aguatar la risa).