Monday, September 27, 2010

One-hundred percent hispano

         Nunca me había dado cuenta de cuanta variación había en el español hasta que vine a Nueva York a estudiar. Aquí me he encontrado con hispanohablantes de todo el mundo: Perú, Venezuela, Argentina y España entre otros. Mi acento puertorriqueño jamás había sido más evidente; omito sílabas, pronuncio r’s como l’s, y de vez en cuando olvido s’s al final de palabras. 
            Es interesante ver cuáles son las tendencias orales de otros hispanohablantes y que jerga tienen que no se utiliza en Puerto Rico y viceversa. Pero más interesante y emocionante aun es cuando escucho a amistades mías de Venezuela y España utilizar jerga puertorriqueña. Siento mucha satisfacción cuando veo a otras personas adoptar mi cultura al igual que a ellos les debe encantar cuando otros hacen lo mismo con la suya. 
           El otro día cuando estábamos hablando del señor español que era dueño del restaurante Rincón de España el profesor nos preguntó cómo interpretamos lo siguiente, “soy one-hundred percent español.” La conclusión fue que era todo como un teatro, es decir que él actuaba como los clientes pensaban que él debería actuar. Esto puede ser cierto, pero no sé si eso es lo que el señor quizo expresar. Quizás es más bien que aquí se siente español por la falta del hogar; cuando uno está lejos del hogar y rodeado por personas diferentes a uno yo encuentro que la identidad nacional sobresale más. Esto es lo que me pasa cuando estoy aquí hablando un español totalmente distinto al de mis compañeros y profesores; uno verdaderamente valora su cultura y su herencia cuando está lejos de las mismas.   

En cuanto a la mujer


Varios de los autores que hasta ahora hemos leído han tratado el tema de las mujeres; la mayoría de una de una manera similar. Calvo Sotelo enfatiza la belleza de la mujer americana, dice hasta que "la fealdad física es en este país una falta de patriotismo." Habla específicamente de la mirada que en cualquier otra mujer expone lo que piensa, pero en el caso de la mujer americana oculta todo. Con esto Calvo Sotelo le otorga cierto poder a la mujer americana; la presenta como independiente, confiada y hasta intimidante. Más interesante aun es el hecho que Calvo Sotelo presenta esta idea de una manera humorística, "Existe una Internacional de la sonrisa...pero su cotización no rige en Norteamérica, donde la mujer dejo don firmar las clausulas de ese tratado impalpable."
      En mi opinión, el humor ayuda no únicamente a mantener el lector interesado pero a hacer sus ideas más fácilmente comprensibles. Hidalgo es otro que presenta a la mujer americana, específicamente neoyorquina, como una de carácter fuerte, pero también la presenta como un ser bien materialista que lo que hace es gastarle el dinero a su marido. Moreno Villa también habla de la mujer como ser independiente e intimidante, se refiere a ella como “la niña violenta” que además de ser fuerte y agresiva no carece de “encantos físicos.” En fin, todos los escritores mencionados de alguna manera reconocen la independencia y el carácter fuerte que distinguen a la mujer neoyorquina.  

Monday, September 20, 2010

Más similar de lo que pensaba

         Leyendo a Camba, Villa y Lorca encontré que aunque ellos estuvieron en Nueva York en una época lejana y diferente a la mía tenemos percepciones similares de la ciudad. Por ejemplo, igual que Camba, encuentro que al intentar de describir como es Nueva York a mis amistades en Puerto Rico termino descubriendo más de mi misma. También creo lo mismo que Camba en respecto a la diversidad; no es una cosa exótica sino lo que compone a la ciudad. Por eso encuentro que cualquier persona puede hacer de Nueva York su hogar; en mi opinión aquí nadie es extranjero ya que la historia de la ciudad es una de inmigrantes. 
        Con Villa, estoy de acuerdo que no aparenta haber un “hogar” para los que viven en Nueva York. Todos los neoyorquinos que conozco me dicen que comen cuando y donde se pueda, eso de sentarse con la familia a tal hora casi no se ve. Pero de todo lo que leí, lo más que resonó conmigo fue lo siguiente que escribió Camba “¿Qué cosa extraña es esta que me ocurre a mí con Nueva York? Me paso la vida acechando la menor oportunidad para venir aquí, llego, y en el acto me siento poseído de una indignación terrible contra todo. Nueva York es una ciudad que me irrita, pero que me atrae de  un modo irresistible…” Esto es exactamente lo que yo siento hacia Nueva York y nunca lo había visto tan perfectamente articulado. Es una lucha constante entre la vivacidad de la ciudad y la nostalgia de mi tierra, algo similar a lo que describió Lorca; mientras más tiempo paso aquí, más vengo a sospechar que se me va a hacer bien difícil partir cuando llegue el momento. 

Sunday, September 19, 2010

Perspectivas distintas

Me parece que Lorca veía a los neoyorquinos y a los americanos en general de una manera muy positiva. Hay veces que sus palabras reflejan un poco de nostalgia por su patria y su familia, pero siempre encontraba algo positivo que remarcar sobre la ciudad y sus habitantes. Lorca describe a los neoyorquinos como personas muy serviciales, simpáticas y acogedoras mientras que Camba y Villa los pintan de una manera robótica y mecanizada. 
       Me puse a pensar en qué factores pudieron haber influenciado la opinión tan positiva de Lorca y decidí que la principal fue la multitud de personas que Lorca conocía y tenia apoyándolo en Nueva York. Me parece que nunca le faltó un amigo, bien que fuera suramericano, español, neoyorquino o caribeño, siempre tenía con quien pasar los fines de semana. Camba y Villa tuvieron una experiencia más solitaria y callejera; Lorca estaba dentro de unos parámetros académicos, viviendo en la universidad rodeado de intelectuales. Pero también hay que tomar en consideración que la experiencia de Lorca la vine a conocer a través de cartas que le escribió a sus amistades y familiares. Es algo mucho más introspectivo y personal que los relatos de Camba y Villa que exploran la ciudad utilizando la observación externa. Uno conoce a Lorca a través de sus pensamientos  y evaluaciones personales mientras que a Villa y a Camba los conocemos a través de las descripciones que hacen del mundo que para ellos es extranjero. Como bien lo dijo Camba, en describir lo extranjero nos damos a conocer.